Si te atreves

quiéreme si te atreves,
les advertía.
y ellos, asentían. Con a.
el poeta, el músico, el carpintero, el electricista, el profesor, el funambulista, él.
sonreían.

qué simpática,
qué luz,
qué fácil,
y la sonreían
unos de lejos,
otros de espaldas,
algunos a ratos.
ella abría las manos
y se volvían locas las mariposas,
libres de puños apretados,
morados de retener larvas.
se ponía la flor en el pelo,
inventaba su primavera,
mecía la semilla
y plantaba el roble.
a ver Carmen, qué llevas ahí
querían mirar,
se asustaban al tocar.
matrimonio o coqueteo,
creían.
creían hasta que uno entendió,
magullado,
la cicatriz ardiendo,
el pasado, ceniza dispersa
el momento, revuelto
como el pelo
la prisa, jirones.
sí,
hace falta mucho valor,
a Carmen no la acompaña cualquiera.
hay que tener coraje
para amar a una mujer que no quiere dejar de sentir como una niña.
.
.
.
.
.

 

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