Al mar

Marcelo siempre contaba que él no lo vió, aunque lo sintió.

Los chavales que le vieron bajar la calle que desembocaba casi en la orilla, con el pecho pleno de aire fresco y el paso inalterable, sí lo recordaban nítido muchos años después.
Todos veían de manera cristalina, sin rebuscar demasiado en sus recuerdos y sin que pesara una sola de las décadas que habían atravesado sus memorias, que la mañana en que Marcelo decidió enfrentar su miedo a nadar, respirando junto a él un inimitable olor a mar, estaban las sombras de sus terrores vitoreando para que sumergiera la cabeza y las dejara marchar.

Marcelo siempre contaba que él no lo vió, pero desde luego sintió el aplauso y la despedida de los viejos fantasmas esa mañana de junio en que por fin se atrevió a curar el miedo a base del poder cicatrizante de la sal, el revolcón de una ola y la calma del mar.

Fotografía de Ferdinando Scianna
.
.
.
.

 

 

 

Iduna RuSol

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s