Reflexión de domingo 1

Reflexión nº1

Sobre la frase “tengo miedo a hacerte daño”

El miedo a la ausencia de la palabra “recíproco” y el hacer(me) daño sin querer fueron vuestros sustos más votados dentro de las relaciones afectivas en la encuesta que realicé en Instagram, y supongo que la mayoría entendemos por esto a la(s) pareja(s) con la etiqueta que queráis, y da igual si el vínculo está en fase brote, consolidación o agonía, ¿no?.
Pues venga, voy al lío y empiezo a divagar, pero sobre el miedo que me pone a temblar a mí reflexiono otro día, que es domingo y prefiero criticar a otras personas.

“Es que no quiero hacerte daño” a mí siempre me ha parecido una frase que denota soberbia, impaciencia rancia, y un puntito de cobardía. A veces combina las tres ideas y otras veces solo responde a una, pero sí, es una conclusión que habita en mí y alguna historia que me he cruzado se ha encargado de demostrar que tengo razón. En alguna ocasión se cuela alguna trama donde ese “es que no quiero hacerte daño” es un pensamiento real, no soy una radical, aunque mantengo que esto queda lejos de ser la norma, muy lejos.
Como sois varias las personas que marcasteis este miedo, me explayo para que me corrijáis mejor.

Soberbia: Una persona que sabe lo que no quiere, que ha aprendido lo que es el auto-amor, y que ejerce su derecho a elegir qué o quién le suma, no se queda en una historia donde estar duele, cada día resta, o ya está sangrando por una herida. El “es que no quiero hacerte daño” subestima la inteligencia emocional de quien recibe la frase, así que hacedme el favor de no tomar por idiota a la persona de enfrente, y si lo es, corred en dirección opuesta, digo yo.

Impaciencia: Si quieres resultados rápidos e indoloros, tómate un Gelocatil. Crear vínculos implica comunicación, detalles varios, un poquito de calma, gemidos, unza copita de vino, unas croquetas… y también su dosis lógica de vértigo. Es cierto que existen aplicaciones donde puedes saltar de una historia a otra esquivando la fase de “como no salga bien, verás qué golpe”, pero desde que te levantas hasta que te acuestas asumes riesgos, como el de que te caiga una manta de agua cuando vas de paseo porque alguien está regando las plantas, pero a ver pá cuándo nos tomamos los riesgos interpersonales con la misma naturalidad.

Cobarde: “Es que no quiero hacerte daño” mi Google Translate emocional me lo traduce alguna vez como: estoy mejor de lo que imaginaba, quiero más, me estoy acordando de todo lo malo que he cosechado en viejas historias y quien no quiere hacerse daño soy yo, pero a ver qué me digo si no tengo nada de qué quejarme. Como tengo miedo y voy a hacer cosas raras hasta que se me pase, mejor te digo esto y así parezco mejor persona.
Pero bueno, ya sabéis que las traducciones de Google son reguleras, e igual me equivoco.

Dicho esto, se ha quedado un día precioso para que me llevéis la contraria o entre todos los aquí presentes acabemos con este terror adulto.

El próximo domingo nuevas reflexiones de encuesta, y entre medias, pues a ver qué me brota para quien lo quiera ir leyendo y compartiendo por ahí.

Disfrutad del día y moveos hacia adelante, aunque sea con susto en el cuerpo, o poned palabras honestas a temores reales, son mis dos únicas opciones.

La foto de portada  es de cuando hablo de todo y de nada con @an.fedez 

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