La ligereza de una palabra pesada

Hay algo en la palabra amor que me provocaba rechazo y he tardado en saber qué era.

Al amor he ido desde el sexo, al sexo he ido esquivando el amor, el amor lo he inventado derrapando sobre la agónica prisa, al amor lo he acariciado con la certeza lenta de que no hay nada que demostrar, que el verbo base es sentir.

Amor es una palabra que carga con mucho peso en tan pocas letras. Por tan grande significado he esperado más tiempo del que cabe en un reloj, he bajado el volúmen de la intuición, he cuestionado el valor de mis preguntas y he buscado el somnífero que callara la sabiduría de mi cuerpo un día más.

Aún no ha cumplido un año desde el momento en que inicié mi reconciliación con las cuatro letras más vapuleadas de nuestra lengua. Tampoco sé qué día celebrar mi aniversario, solo sé que ha sucedido y ayer se lo contaba a ella, mi amiga magia, la chamana que pedalea.

Helena y yo nos escribimos mails que son terapia. Escribimos para que quede la palabra e ir a ella cuando necesitemos esa frase-dardo que solo nosotras nos sabemos lanzar.

Con @road_to_elements acaba de llegar a Cracovia y me preguntó: “Si estuvieras aquí, ¿qué querrías ver?”
Amor es algo así. Es llevar de paseo a donde la otra persona querría estar. Amor es estar, saberlo y hacerlo saber, es enseñar la sombra y descubrir animales en ella. Amor es quedarte vacía porque ahí, en ese mirar, puedes ser toda tú.

He vuelto a abrazar el significado de la palabra amor lejos del tipo de historias donde creía que se escondía, donde lo buscaba frustrada y donde lo encontraba malherido.

Con Helena -y más como ella- aprendí que la palabra amor se vive de manera sana, real, intensa, con pasión y en calma, cuando pones en cada letra la misma autenticidad con la que mi amiga trotamundos y yo desplegamos nuestra esencia en cada renglón de unos mensajes que, sin pretenderlo, convertimos en eternos.

A querer se aprende en la amistad. En la amistad se limpia la palabra de la velocidad que no es suya. Y el día que entendamos que los vínculos se cuidan, no se fabrican en serie, no estiran como un chicle o se alimentan solo de sábanas arrugadas… haremos libre y más ligera a la palabra amor.
.
.
.
.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s